27 febrero, 2011

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Este blog trata sobre Orsai, así es que habría que partir por describirla. La forma mas fácil es decir entra a http://orsai.bitacoras.com y velo tu mismo, pero al hacerme caso verán que es un sitio tremendo, que existe desde el 2004 y no tiene un FAQ. Tal cosa ya me aturdiría lo suficiente como para salir de la página. Es por eso que creé este blog, un intento para resumirla o introducirla a los lectores nuevos que lleguen y para que se enteren de la última idea imposible de la persona detrás de ella, Hernán Casciari.

Entonces, ¿cómo parto? El título de este blog dice Revista Orsai, pero yo empiezo a describir Orsai, no a una revista, sino que a un sitio web. ¿Y quién es Hernán Casciari? Pues bien, Hernán es un escritor argentino que usa el formato blog para hacer su literatura. Empezó con Weblog de una Mujer Gorda, que ha tenido mucho éxito: se adaptó al libro y luego al teatro y con los ingresos ganados formó un capital de cien mil euros.

Hasta ahí todo bien, Hernán es un escritor de gran fama y éxito por saber hacer uso de Internet. Dije que empezó con Weblog de una Mujer Gorda, pero su sitio principal ha sido el que enuncié al principio, Orsai. Desde ahí cuenta sus historias mas personales y ficticias, un gusto de leer al tener cada entrada un promedio de 1800 palabras y estar libre de publicidad. Y leyendo a Orsai uno se da cuenta de lo mucho que nos hace falta leer mas como escribe Hernán, casi como leer un libro: texto plano casi sin formato, su sitio sin exceso de baratijas como casi todo Internet y con una comunidad ejemplar de lectores.

 Al parecer a Hernán se le formó la misma idea, a la que se sumó su hastío de que las editoriales que publicaban sus libros le robaran y que los periódicos para los que escribía le recortaran sus artículos, bien para poder insertar mas publicidad o para adecuarlos a su línea editorial. Así es que Hernán renunció a todo eso e inició su propio proyecto: la Revista Orsai.

¿Todo bien? Me demoré en llegar a mi punto de partida, pero hay que ser justos y describir bien, y también hacer notar que Orsai es una lectura larga y distendida,  y que no deberían tener tanta prisa. Describí a la revista como una idea imposible porque el mismo Hernán la describió como una idea utópica, que él mismo resume en su dodecálogo para la construcción de una revista imposible:
  1. No tendrá publicidad, ni subsidios privados o estatales.
  2. Tendrá la mejor calidad gráfica del mercado.
  3. Prescindirá de todos los intermediarios posibles.
  4. Tendrá una versión en papel y otra, dinámica, para tablets.
  5. Escribirán y dibujarán únicamente personas que admiremos mucho.
  6. Llegará en menos de siete días a cualquier país del mundo.
  7. Será trimestral y tendrá más de doscientas páginas.
  8. En cada país costará lo que un libro (gastos de envío incluidos)
  9. Contará con un capital inicial de cien mil euros.
  10. La plata la ponemos nosotros, porque el sueño es nuestro.
  11. Si salvamos la inversión, somos felices.
  12. Si no salvamos la inversión, nos chupa un huevo.
 Lo que Hernán y su amigo de toda la vida, el Chiri Basilis no previeron es que la idea utópica no fracasó. El primer número fue todo un éxito: se imprimieron 10 080 ejemplares (de edición única por cierto) y han habido mas de 170 000 descargas de su edición electrónica.



 Eso era lo que quería contar de Orsai para empezar, que es un lugar valioso en la Internet y refugio de los lectores, y que su revista llegará a ser un objeto de colección conforme avanza el tiempo. Mi finalidad era que les interesara leer Orsai y que formen parte de su inmensa comunidad.

Asumiendo que habré conseguido mi objetivo, les diré además que desde su primera entrada hace exactamente siete años hasta el 2009 Hernán escribió sobre él y sus temas. Luego, por razones que se sabrán si leen Orsai, dejó de escribir durante todo un año para volver con la idea de Revista Orsai, por lo que esta entrada puede considerarse el pie inicial de la revista. Los dejo para que lean.

1 comentario:

  1. Pri! XD

    Una tradición es una tradición, aunque no tenga sentido ni mérito.

    (Me ha gustado la idea de tener un pretexto para perderme por Orsai)

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